La viuda de un trans pide ayuda a las feministas

Original publicado en agosto de 2019 por @transwidows en https://makemorenoisemanc.wixsite.com/mysite/post/a-plea-for-help-for-feminists-from-a-trans-widow

Me animé a alzar la voz durante el evento The Elephant in the Room que el colectivo Make More Noise organizó en Manchester cuando Sarah Cookesley dijo, en referencia a la violencia doméstica: “Algunas mujeres son asesinadas calladamente, muy calladamente, gota a gota, de manera atroz”.

Soy el elefante en la mayoría de las habitaciones, la realidad que nadie se atreve a nombrar, la obviedad invisible: soy una viuda de lo trans.

Me casé con un hombre y juntos concebimos a mi hija de manera convencional, fue su padre. Diez años después decidió que siempre había sido una mujer y nuestro matrimonio se acabó. Me fui del domicilio conyugal y mi hija vino conmigo. El hombre con el que me casé ya no existe y tengo prohibido hablar de él usando su “necrónimo”, es decir, su nombre anterior.

Ver cómo tus límites son progresiva y forzadamente transgredidos y comprometidos durante un tiempo, hasta que tu matrimonio se convierte en algo que no tiene nada que ver con el acuerdo que estableciste al casarte se siente exactamente como lo describe Sarah: es una muerte lenta, donde todo lo que creías saber sobre ti misma es gradualmente triturado hasta dejar de existir. No obstante, con el apoyo de otras mujeres, las viudas de lo trans volvemos a levantar la cabeza.

Mi experiencia está volviéndose cada vez más común; he conversado con muchas mujeres que se encuentran en una situación similar y que antes de encontrarnos se sentían completamente solas.

¿Cómo puedes ayudarnos?

No te refieras a mi ex en femenino cuando hablemos de él. Llámalo como quieras cuando hables con él, pero usar pronombres femeninos para referirte a él cuando hablas conmigo hace que mi vida parezca absurda y que la vida de mi hija parezca absurda.

Nunca, en ninguna circunstancia, te refieras a él como la madre de mi hija: mi hija tiene una madre… y no es él.

Busca y comparte las historias de vida de otras viudas de trans. Colabora para que nuestras voces sean escuchadas. Los hombres que inician una transición tardía dejan a mujeres y niñas inmersas en un duelo: esposas, madres, hijas y hermanas a quienes se les exige no solo rescribir su propia historia, sino celebrar un futuro nuevo para ellas irreconocible.

Muchas viudas de trans dicen sentirse amordazadas por la forma en que todo el mundo aplaude a sus exparejas por “deslumbrantes y valientes”. Es muy común que nuestros ex sean celebridades de twitter, columnistas de periódicos o protagonistas de documentales, mientras que las esposas que salen del cuadro se ven obligadas a mantener el anonimato por miedo a las represalias. Apoya a esas mujeres; ellas se priorizaron y priorizaron a sus hijas e hijos.

Cuando sepas de un trans que inició su transición una vez adulto, piensa primero en las mujeres en su vida y cómo se ven afectadas. Si se trata de alguien en tu círculo, acércate a su esposa o madre y dile que cuenta contigo.

Hay gente que cuestiona la pertinencia del término “viuda de un trans”. Usa y defiende estas palabras: son las que hemos elegido para nombrarnos, son las palabras que nos permiten establecer contacto y hablar de nuestras experiencias. Las mujeres que hablan entre sí poseen un arma potente.

No excluyas a estas mujeres del feminismo en nombre de la inclusión. ¿Qué sentirías si necesitaras el apoyo de otras mujeres y descubrieras que tu esposo o tu padre se te adelantaron y ocupan tu lugar?

Cuando recibes a nuestras exparejas en tu feminismo y les facilitas un espacio en tus organizaciones y tus reuniones, estás excluyendo a sus esposas, hijas, hermanas y madres, y las estás privando de la posibilidad de aprovechar los espacios pensados para apoyar a otras mujeres. Prioriza a las mujeres. No priorices tu deseo de tener carta blanca para salir bien librada cuando te insulten y te llamen intolerante.

Sobre todo, lo más importante que puedes hacer para ayudar a las viudas de trans es colocar a las mujeres y las niñas en el centro de tu feminismo.